domingo, 16 de agosto de 2026

Mañana comienzo las clases

Mañana comienzo las clases. Es bastante raro escribirlo así porque, hasta hace unos días, el instituto era una de esas cosas que estaban en el futuro. Algo que iba a pasar después, cuando ya hubiera terminado de acomodar la casa, cuando conociera un poco mejor el pueblo y cuando dejara de sentir que cada vez que salgo necesito mirar el mapa para saber dónde estoy. Pero no. Es mañana. Y recién hoy parece que me estoy dando cuenta.

Pasé buena parte de la tarde preparando las cosas. No tenía demasiadas cosas que hacer, pero igual conseguí convertirlo en una tarea de varias horas. Primero busqué la mochila. Después tuve que decidir qué llevar. Después descubrí que había olvidado dónde había dejado algunas cosas. Después volví a guardar todo. Y después lo saqué otra vez porque no estaba segura de haber puesto todo lo que necesitaba. Creo que mi mochila ya está lista unas cuatro veces.

Ahora está apoyada al lado de la cama. Dentro tengo los cuadernos, algunas hojas, lapiceras y el horario que me dieron. También puse una botella de agua porque no tengo idea de si hay algún lugar para comprar algo durante el día. Todavía no sé muy bien cómo funciona todo.

Tengo el horario delante mío mientras escribo esto y hay algo extraño en verlo. Nombres de materias, horarios, salones. Todo parece muy normal. Hasta que recuerdo que no conozco ninguno de esos salones. Ni a los profesores. Ni a mis compañeros. Ni siquiera sé por dónde debería entrar.

Supongo que eso es lo que más nerviosa me pone. No es exactamente miedo. Es más bien esa sensación de llegar a un lugar donde todo el mundo parece saber qué está haciendo menos tú. Estoy segura de que mañana voy a ver a un montón de personas caminando por los pasillos sin mirar siquiera los números de las aulas, mientras yo probablemente voy a estar parada frente a un cartel intentando descubrir si tengo que doblar a la derecha o a la izquierda.

Ya estoy imaginando la situación.

“Disculpa, ¿sabes dónde queda...?”

Y probablemente voy a tener que preguntar eso unas diez veces.

También me pregunto cómo serán las personas. Hasta ahora, la mayoría de las personas que conocí acá fueron bastante amables, aunque todavía no tuve la oportunidad de hablar demasiado con nadie. Supongo que en el instituto va a ser diferente. Voy a pasar muchas horas ahí. Voy a tener que sentarme junto a gente que no conozco, hacer trabajos en grupo, hablar con profesores y aprenderme nombres.

Me pregunto cuánto tardaré en sentir que pertenezco un poco.

Porque todavía todo se siente nuevo. La casa todavía tiene cajas. Hay habitaciones en las que todavía no sé qué voy a guardar. Hay cosas que todavía no sé dónde poner. Y cada vez que salgo termino descubriendo alguna calle que no había visto antes. A veces siento que llevo mucho tiempo acá y otras veces siento que llegué ayer.

Creo que mañana va a ser el momento en que todo esto se vuelva un poco más real.

También estuve pensando en qué ponerme. Sí, le dediqué demasiado tiempo a eso. No porque quiera hacer algo especial, sino porque no tengo idea de cómo se viste la gente acá para ir al instituto. Probablemente estoy pensando demasiado. Al final elegí algo bastante sencillo. Nada demasiado llamativo. Prefiero pasar desapercibida el primer día. Aunque seguramente eso no va a durar mucho si termino perdiéndome en algún pasillo.

También preparé el despertador. Lo puse un poco más temprano de lo necesario porque no quiero correr por la mañana. Quiero desayunar tranquila, vestirme sin apuro y salir con tiempo. La idea es llegar antes de que comiencen las clases para poder encontrar el salón. Aunque, siendo sincera, probablemente voy a llegar temprano y aun así voy a terminar buscando dónde tengo que ir.

Otra cosa que me da curiosidad es el almuerzo. No sé cómo será. No sé con quién voy a sentarme. Y, sobre todo, no sé si voy a terminar comiendo sola. Supongo que es una de esas cosas que no puedo planear. Mañana simplemente voy a descubrirlo.

Y quizás eso sea lo que más me gusta de todo esto. No sé qué va a pasar. Por primera vez desde que llegué, hay algo que no puedo imaginar de antemano. No sé quién voy a conocer. No sé qué profesor me va a caer bien. No sé qué materia voy a terminar odiando. No sé si voy a hacer amigos rápidamente o si me va a llevar un tiempo. No sé cuál va a ser mi lugar favorito del instituto. Ni siquiera sé si voy a terminar encontrando uno.

Pero supongo que está bien. No tengo que saberlo todo mañana. Solo tengo que ir. Y sobrevivir al primer día.

Ahora que ya preparé todo, la casa está bastante tranquila. Se escucha la lluvia afuera. Otra vez. Creo que ya debería dejar de sorprenderme. Hay algo bastante extraño en escuchar llover mientras pienso que mañana voy a tener que levantarme temprano para ir a clases. Es diferente a como imaginaba que sería comenzar una escuela nueva. Pero quizás esta sea simplemente mi nueva normalidad.

Lluvia, calles húmedas, árboles por todas partes y una mochila preparada junto a la cama.

Mañana voy a cruzar por primera vez las puertas del instituto como estudiante. Y no tengo idea de qué me espera.

Estoy nerviosa. Un poco. Pero también tengo curiosidad.

Quizás mañana conozca a alguien que termine siendo importante para mí. Quizás descubra un lugar que me guste. Quizás termine completamente perdida. Probablemente las tres cosas.

Por ahora voy a intentar dormir. Aunque conozco mi suerte. Voy a acostarme pensando en el primer día y probablemente voy a pasar una hora imaginando todas las cosas que podrían salir mal.

Así que...

Buenas noches.

Mañana empieza oficialmente mi vida de estudiante en Forks.

Espero recordar dónde queda mi salón.



M.


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