miércoles, 19 de agosto de 2026

Fuera del personaje

 Bueno, una aclaración porque creo que puede quedar un poco confuso leyendo la entrada: sí el 18 de agosto, fue realmente mi cumpleaños. 

No es parte del personaje, no es algo que inventé para la historia ni una fecha ficticia para el blog, mi cumpleaños fue de verdad ayer, y por eso decidí incluirlo dentro de esta entrada, como el blog está escrito desde el punto de vista del personaje, muchas veces mezclo pequeñas cosas de mi vida real con lo que pasa dentro de la historia, y esta vez quise hacer exactamente eso.

De hecho, la razón por la que no publiqué nada el lunes ni el martes fue simplemente porque estaba ocupada con mis clases y con mi cumpleaños. Por eso la entrada salió recién hoy.

Así que sí: el cumpleaños, la fecha y que ayer estuve celebrando son completamente reales, lo que pertenece al personaje es la forma en que lo cuento dentro del blog.

Ahora sí, aclaración hecha, pueden volver a leer la entrada como si nada hubiera pasado.


No puedo no poner foto de las tortas, fueron lo mejor.


Mi cumpleaños y los primeros días de clases

 Bueno… oficialmente ya es miércoles y creo que toca explicar mi pequeño abandono del blog estos últimos días. Después de escribir que el lunes comenzaban las clases, pensé que iba a volver por aquí enseguida para contar cómo había sido todo, pero evidentemente eso no pasó. Ni lunes. Ni martes. Y ahora estoy escribiendo esto a estas horas, intentando reconstruir un poco estos últimos días porque siento que pasaron muchísimas cosas en muy poco tiempo.

El lunes fue el primer día de clases y, sinceramente, creo que llegué con esa mezcla rara de emoción y cansancio que siempre aparece cuando empieza algo nuevo. Después de tantos días de vacaciones, volver a tener horarios, cosas que hacer y lugares a los que llegar se siente un poco extraño. Todavía estoy intentando acostumbrarme otra vez a la rutina.

Y después llegó el martes.

Ayer fue mi cumpleaños.

Creo que por eso tampoco tuve demasiado tiempo ni ganas de sentarme a escribir. Pasé el día bastante ocupada y, aunque fue un día normal en algunas cosas, también tuvo esa sensación especial que tienen los cumpleaños. Como si durante unas horas todo fuera un poquito diferente. Recibí mensajes, saludos y buenos deseos, y terminé el día pensando en todas las cosas que cambiaron durante el último año.

Me cuesta un poco creer que ya pasó otro año. Siento que hace nada estaba pensando en cómo quería que fuera mi cumpleaños anterior y ahora estoy escribiendo sobre el siguiente. Supongo que esa es una de esas cosas que uno empieza a notar más cuando el tiempo parece pasar cada vez más rápido.

También fue un cumpleaños bastante extraño en el sentido de que coincidió justo con el comienzo de las clases. Normalmente un cumpleaños ya es suficiente para alterar un poco la rutina, pero tener que volver a estudiar prácticamente al mismo tiempo hizo que estos días se sintieran todavía más desordenados.

Así que sí, esa es mi explicación por no haber actualizado el lunes ni el martes.

No pasó nada terrible. Simplemente empezaron las clases, llegó mi cumpleaños y, entre una cosa y otra, terminé dejando el blog para después.

Pero ya estoy acá otra vez.

Y ahora que es miércoles, supongo que oficialmente puedo decir que sobreviví a los primeros días de clase y a mi cumpleaños. No sé todavía cómo va a ser esta nueva etapa, ni si voy a conseguir mantener una rutina decente con el blog, pero quiero intentar volver a escribir aunque sea pequeñas cosas.

Además, siento que recién ahora está empezando de verdad esta nueva etapa.

Y quizá debería empezar a contarla desde aquí.



M.

domingo, 16 de agosto de 2026

Mañana comienzo las clases

Mañana comienzo las clases. Es bastante raro escribirlo así porque, hasta hace unos días, el instituto era una de esas cosas que estaban en el futuro. Algo que iba a pasar después, cuando ya hubiera terminado de acomodar la casa, cuando conociera un poco mejor el pueblo y cuando dejara de sentir que cada vez que salgo necesito mirar el mapa para saber dónde estoy. Pero no. Es mañana. Y recién hoy parece que me estoy dando cuenta.

Pasé buena parte de la tarde preparando las cosas. No tenía demasiadas cosas que hacer, pero igual conseguí convertirlo en una tarea de varias horas. Primero busqué la mochila. Después tuve que decidir qué llevar. Después descubrí que había olvidado dónde había dejado algunas cosas. Después volví a guardar todo. Y después lo saqué otra vez porque no estaba segura de haber puesto todo lo que necesitaba. Creo que mi mochila ya está lista unas cuatro veces.

Ahora está apoyada al lado de la cama. Dentro tengo los cuadernos, algunas hojas, lapiceras y el horario que me dieron. También puse una botella de agua porque no tengo idea de si hay algún lugar para comprar algo durante el día. Todavía no sé muy bien cómo funciona todo.

Tengo el horario delante mío mientras escribo esto y hay algo extraño en verlo. Nombres de materias, horarios, salones. Todo parece muy normal. Hasta que recuerdo que no conozco ninguno de esos salones. Ni a los profesores. Ni a mis compañeros. Ni siquiera sé por dónde debería entrar.

Supongo que eso es lo que más nerviosa me pone. No es exactamente miedo. Es más bien esa sensación de llegar a un lugar donde todo el mundo parece saber qué está haciendo menos tú. Estoy segura de que mañana voy a ver a un montón de personas caminando por los pasillos sin mirar siquiera los números de las aulas, mientras yo probablemente voy a estar parada frente a un cartel intentando descubrir si tengo que doblar a la derecha o a la izquierda.

Ya estoy imaginando la situación.

“Disculpa, ¿sabes dónde queda...?”

Y probablemente voy a tener que preguntar eso unas diez veces.

También me pregunto cómo serán las personas. Hasta ahora, la mayoría de las personas que conocí acá fueron bastante amables, aunque todavía no tuve la oportunidad de hablar demasiado con nadie. Supongo que en el instituto va a ser diferente. Voy a pasar muchas horas ahí. Voy a tener que sentarme junto a gente que no conozco, hacer trabajos en grupo, hablar con profesores y aprenderme nombres.

Me pregunto cuánto tardaré en sentir que pertenezco un poco.

Porque todavía todo se siente nuevo. La casa todavía tiene cajas. Hay habitaciones en las que todavía no sé qué voy a guardar. Hay cosas que todavía no sé dónde poner. Y cada vez que salgo termino descubriendo alguna calle que no había visto antes. A veces siento que llevo mucho tiempo acá y otras veces siento que llegué ayer.

sábado, 15 de agosto de 2026

Bueno, mentí.

Dije que ayer no había pasado nada.

Bueno, mentí.

Sí que pasó algo.

Volvía de la tienda bastante tarde, no era tan tarde como para preocuparme, pero ya estaba oscureciendo y había empezado a lloviznar. Iba caminando por el mismo camino de siempre, con una bolsa en la mano, cuando escuché un ruido a la orilla del camino, me detuve, miré hacia el bosque, nada, solo árboles, lluvia y el sonido de las ramas moviéndose con el viento.

Pensé que probablemente había sido algún animal y seguí caminando, entonces vi algo en el suelo, estaba entre las hojas mojadas, justo al borde del camino.

Me acerqué, era un radio, uno de esos que usan los policías. Lo primero que pensé fue:

“No lo toques.”

Podía ser de algún policía, quizás alguien lo había perdido y estaba buscándolo.

No quería meterme en problemas, así que seguí caminando.

Cinco pasos.

Diez.

Me detuve.

Miré hacia atrás.

Y volví.

La curiosidad siempre es más fuerte.

Lo recogí.

Y justo cuando lo levanté del suelo, el radio comenzó a hacer ruido, primero fue solamente estática.

—KRRRSHHH—

Me quedé quieta.

Entonces escuché una voz:

“Central, tenemos un vehículo detenido cerca de la zona boscosa. No parece haber nadie en el interior.”

Miré hacia el bosque, no sé por qué, quizás porque acababa de escuchar la palabra boscosa y estaba parada literalmente al lado del bosque.

La transmisión volvió a cortarse.

—KRRRSHHH—

Después otra voz respondió:

“Recibido. Manténgase en el lugar y espere instrucciones.”

Y se quedó en silencio, yo seguía sosteniendo el radio, no sabía qué hacer.

24 horas sin escribir

Ayer no escribí.

Me acabo de dar cuenta de que hacía exactamente 24 horas que no abría esta página. No pasó nada malo, simplemente… no tuve ganas de escribir. Y supongo que eso también cuenta como parte de estar aquí.

Ayer me levanté bastante tarde. Afuera estaba gris, como casi todos los días, y por un momento pensé que todavía era muy temprano. Preparé algo para desayunar y me quedé un rato mirando por la ventana. Después estuve ordenando algunas cosas de la casa, encontré papeles que ni siquiera recordaba haber guardado y terminé haciendo una pila de cosas que todavía no sé dónde poner.

Salí un rato a comprar algunas cosas que necesitaba, nada interesante, aunque todavía me resulta extraño encontrarme con gente conocida por el pueblo, supongo que eso es algo a lo que voy a tener que acostumbrarme.

La tarde pasó bastante rápido.

Escuché música, acomodé algunas cosas en mi habitación y empecé a leer un libro que llevaba días dejando para después. Afuera seguía lloviendo.

Y eso fue todo.

jueves, 13 de agosto de 2026

La primera compra para la casa

Creo que finalmente podemos decir que estamos empezando a vivir aquí.

Todavía quedan algunas cajas por abrir y hay cosas que no sabemos exactamente dónde guardar, pero hoy hicimos nuestra primera compra de verdad para la casa.

Y digo “de verdad” porque durante los primeros días básicamente compramos cosas que necesitábamos inmediatamente: comida, productos de limpieza, algunas cosas para el baño y todo aquello que uno se da cuenta de que olvidó traer justo cuando ya está instalado.

Esta vez hicimos una lista antes de salir.

Bueno... intentamos hacer una lista.

La misión

Salimos por la mañana, cuando todavía estaba bastante gris.

Creo que estoy empezando a entender que “mañana gris” probablemente sea una descripción bastante normal para Forks.

Fuimos al centro y todavía me cuesta reconocer algunos lugares. Hay calles que ya me resultan familiares y otras en las que sigo pensando: ¿por dónde era que habíamos venido?

Después de unos minutos encontramos dónde comprar lo que necesitábamos y empezó la parte difícil: decidir qué llevar.

Cosas para nuestra nueva casa

Compramos algunas cosas bastante aburridas, pero necesarias:

  • una lámpara para mi habitación

  • algunas tazas

  • productos para la cocina

  • una manta

  • velas

  • un par de cosas para organizar el escritorio

  • comida para los próximos días

También encontré una pequeña libreta que no necesitaba en absoluto.

Obviamente la compré.

No sé exactamente para qué voy a usarla todavía, pero seguramente termine llena de listas, dibujos y cosas que no quiero olvidar.

Una pequeña parada

Después de terminar las compras paramos en un lugar para tomar algo.

Todavía estoy buscando mi cafetería favorita en Forks, así que supongo que esta búsqueda va a continuar.

Pedí algo caliente y me quedé un rato mirando por la ventana.

Afuera seguía lloviendo.

No sé por qué, pero creo que esta escena podría convertirse rápidamente en algo bastante habitual: una bebida caliente, una ventana empañada y Forks completamente gris del otro lado.

De vuelta a casa

Cuando volvimos tuvimos que encontrar un lugar para cada cosa.

La lámpara terminó sobre mi escritorio, las tazas en la cocina y la manta sobre el sofá.

Poco a poco la casa empieza a verse diferente.

Ya no parece solamente una casa a la que acabamos de llegar.

Hay cosas nuestras por todas partes.

Fotografías, libros, ropa, pequeñas decoraciones y objetos que trajimos de nuestra antigua casa.

Supongo que así es como un lugar empieza a convertirse en hogar.

Una cosa más para la lista

Mientras guardaba las compras encontré la lista que habíamos preparado antes de salir.

Habíamos olvidado algunas cosas.

Por supuesto.

Así que ahora tenemos una nueva lista para nuestra próxima salida.

Y quizás esta vez sí recordemos comprar todo.

Aunque, conociéndonos, probablemente volvamos con otra libreta que tampoco necesitábamos.

Hasta la próxima entrada. 



M.

miércoles, 12 de agosto de 2026

Cosas que todavía no conozco de Forks

 

Llevamos muy poco tiempo en Forks y creo que todavía estoy en esa etapa en la que todo me parece un poco extraño.

Todavía hay cajas sin abrir en casa, todavía tengo que pensar antes de salir porque nunca sé si va a llover y todavía me cuesta ubicarme cuando recorremos el pueblo. Supongo que eso es parte de mudarse a un lugar completamente nuevo.

Así que hice una pequeña lista de todas las cosas que todavía no conozco de Forks.

El mejor lugar para tomar café

Todavía no encontré ese lugar al que uno termina yendo siempre. Por ahora hemos probado algunos sitios, pero ninguno se siente como el lugar.

Creo que voy a tener que seguir buscando.

Cómo acostumbrarme a la lluvia

Esto probablemente sea lo que más me está costando.

Me habían advertido que Forks era lluvioso, pero creo que una cosa es saberlo y otra muy distinta es despertarse y encontrar el cielo gris otra vez.

Aunque tengo que admitir que empieza a gustarme un poco.

La librería

Sé que hay una librería en el pueblo, pero todavía no fui.

La tengo anotada como uno de los lugares que quiero conocer pronto. Una tarde de lluvia, una librería pequeña y algo caliente para tomar suena bastante bien.

El mejor lugar para comer

Todavía no sé dónde ir cuando no tenemos ganas de cocinar.

Por ahora todo consiste en mirar los lugares que encontramos mientras recorremos el pueblo y decidir cuál probar. Supongo que después de un tiempo vamos a terminar teniendo nuestros favoritos.

Los senderos del bosque

El bosque es probablemente una de las cosas que más me llamaron la atención desde que llegamos.

Hay árboles por todas partes y algunos caminos que todavía no conozco. No sé exactamente hasta dónde llevan, así que por ahora prefiero quedarme con los lugares que ya conocemos.

Pero definitivamente quiero explorar más.

martes, 11 de agosto de 2026

12/08/2005 — Supongo que ahora soy residente de Forks.

Primera entrada.

Llevo algunos días diciendo que voy a empezar este blog y finalmente lo hice.

No tengo una razón particularmente interesante.

Quizás solo quería tener un lugar para escribir las cosas que pasan por aquí.

Me mudé a Forks hace poco. Todavía no conozco demasiado la ciudad, aunque ya aprendí que cuando alguien dice “hoy probablemente no llueva”, está mintiendo.

La escuela es pequeña. La gente parece conocerse desde siempre.

Y el bosque...

Bueno.

El bosque es enorme.

Esta tarde pasé cerca de la carretera y escuché una sirena a lo lejos. Después, durante unos segundos, la radio del auto empezó a emitir estática.

No sé qué pasó.

Probablemente nada.

De todos modos, mañana voy a intentar conocer mejor el pueblo.

Buenas noches desde Forks.



— M.

Fuera del personaje

 Bueno, una aclaración porque creo que puede quedar un poco confuso leyendo la entrada: sí el 18 de agosto, fue realmente mi cumpleaños.   N...