Creo que finalmente podemos decir que estamos empezando a vivir aquí.
Todavía quedan algunas cajas por abrir y hay cosas que no sabemos exactamente dónde guardar, pero hoy hicimos nuestra primera compra de verdad para la casa.
Y digo “de verdad” porque durante los primeros días básicamente compramos cosas que necesitábamos inmediatamente: comida, productos de limpieza, algunas cosas para el baño y todo aquello que uno se da cuenta de que olvidó traer justo cuando ya está instalado.
Esta vez hicimos una lista antes de salir.
Bueno... intentamos hacer una lista.
La misión
Salimos por la mañana, cuando todavía estaba bastante gris.
Creo que estoy empezando a entender que “mañana gris” probablemente sea una descripción bastante normal para Forks.
Fuimos al centro y todavía me cuesta reconocer algunos lugares. Hay calles que ya me resultan familiares y otras en las que sigo pensando: ¿por dónde era que habíamos venido?
Después de unos minutos encontramos dónde comprar lo que necesitábamos y empezó la parte difícil: decidir qué llevar.
Cosas para nuestra nueva casa
Compramos algunas cosas bastante aburridas, pero necesarias:
una lámpara para mi habitación
algunas tazas
productos para la cocina
una manta
velas
un par de cosas para organizar el escritorio
comida para los próximos días
También encontré una pequeña libreta que no necesitaba en absoluto.
Obviamente la compré.
No sé exactamente para qué voy a usarla todavía, pero seguramente termine llena de listas, dibujos y cosas que no quiero olvidar.
Una pequeña parada
Después de terminar las compras paramos en un lugar para tomar algo.
Todavía estoy buscando mi cafetería favorita en Forks, así que supongo que esta búsqueda va a continuar.
Pedí algo caliente y me quedé un rato mirando por la ventana.
Afuera seguía lloviendo.
No sé por qué, pero creo que esta escena podría convertirse rápidamente en algo bastante habitual: una bebida caliente, una ventana empañada y Forks completamente gris del otro lado.
De vuelta a casa
Cuando volvimos tuvimos que encontrar un lugar para cada cosa.
La lámpara terminó sobre mi escritorio, las tazas en la cocina y la manta sobre el sofá.
Poco a poco la casa empieza a verse diferente.
Ya no parece solamente una casa a la que acabamos de llegar.
Hay cosas nuestras por todas partes.
Fotografías, libros, ropa, pequeñas decoraciones y objetos que trajimos de nuestra antigua casa.
Supongo que así es como un lugar empieza a convertirse en hogar.
Una cosa más para la lista
Mientras guardaba las compras encontré la lista que habíamos preparado antes de salir.
Habíamos olvidado algunas cosas.
Por supuesto.
Así que ahora tenemos una nueva lista para nuestra próxima salida.
Y quizás esta vez sí recordemos comprar todo.
Aunque, conociéndonos, probablemente volvamos con otra libreta que tampoco necesitábamos.
Hasta la próxima entrada.
— M.

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